MARIO BONI, UNA LEYENDA EN MONTECATINI

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El hombre que ha conseguido que el mejor Mundial de la historia se juegue en la Toscana es Mario Boni, una leyenda del baloncesto italiano. Escolta de dos metros, Boni, nacido en 1963, tuvo una carrera muy longeva que terminó con su retirada a los 48 años. Boni fue internacional italiano, jugó en varios equipos e, incluso, estuvo enrolado en un equipo español de ACB. Destacó como gran tirador y en 1993 fue el máximo anotador de la liga italiana. Incluso Kobe Bryant tuvo palabras de elogio de Boni, al que conoció cuando era pequeño y su padre, Joe Bryant, jugaba en Italia. Sandro Gamba le llevó a la selección para jugar contra Checoslovaquia. Jugó 7 minutos y anotó 11 puntos. Mario Boni es el máximo representante de la organización del Mundial FIMBA 2017 en Montecatini.

“Toqué una pelota de baloncesto con 9 años y ahora la dejo con 48. Han sido 40 años de baloncesto, de amor, pasión, drama…emociones. Gracias a todos los que me han amado y a todos (muchísimos) los que me han odiado. Todos me han colmado de emociones”. Esta fue la declaración de despedida del baloncesto profesional. Ahora Boni es el organizador del Mundial y también uno de los integrantes de la potente selección italiana de 50+.

La población Lombarda de Codogno es recordada en Italia por un dramático suceso ferroviario que costó 15 muertos en 1957. Seis años después, allí nació y empezó a jugar a básquet Mario Boni. Dio sus primeros pasos en el Fulgor Codogno y fue escalando hasta jugar en la Serie A) para ir creciendo hasta llegar a la Serie A con la Panapesca Montecatini en 1989. Desde el primer momento destacó por su facilidad para anotar. Ya en su primera temporada en la A2 (Sharp Montecatini) promedió 19 puntos; en la siguiente superó los 23 y a mitad de los noventa estaba por encima de los 30 puntos por partido, alternando presencias en A1 y A2.

Cuando más destacaba, fue sancionado por dar positivo por nandrolona y estuvo dos temporadas fuera de la competición. Boni siempre ha negado su culpabilidad. Este contratiempo fue sueprado y regresó con más fuerza. El mítico Dan Peterson, actual seleccionador de uno de los combinados italianos que jugarán el Mundial, afirmó que “es el mejor anotador de la liga italiana y tiene talento para estar en la NBA”. No llegó tan alto, pero tuvo su aventura americana en la USBL (Memphis Fire) y en la CBA (Yakima Sun Kings). En Tennesee promedió 9 puntos y 3 rebotes por partido y en los KIngs se acercó a los 12 puntos por encuentro.

En 1995, superada la treintena, regresó a la Serie A2 con el Montecatini con unos números espectaculares: 25 puntos, 5 rebotes y casi 2,5 asistencias por partido. De allí se va a Grecia, al Aris Salónica donde se proclama campeón de Copa y de la Copa Korac, la segunda competición europea. La prensa lo bautiza como “el Dios del Aris” y la afición le convierte, junto a Piculín Ortiz, en su favorito.

 De Grecia de nuevo a Italia, a la Virtus (Calze Pompea) Roma, donde está dos temporadas que le cuestan la enemistad de una parte de los aficionados de Montecatini, dada la rivalidad entre ambas escuadras. El siguiente paso en su larga carrera fue la ACB. Empezó la temporada en 1999 en el Cantabria, peor no la acabó y se fue tras jugar 18 partidos con menos de 6 puntos por partido. Regreso a Italia, al Roseto, donde vuelve a superar los 20 puntos por partido. Después juega en Teramo Basket, Jesi, Bologna y, de nuevo, Montecatini. En la temporada 2006-07 baja hasta las Dilettanti para jugar en el Casalpusterlengo, acérrimo rival del Codogno. Quería subir a Legadue, peor no lo logró. Acabó su carrera en las divisiones nacionales

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