Rafa Álvarez afronta con esperanza su segundo gran torneo internacional. Tiene la espina clavada del Mundial de Montecatini, ya que se perdió más de la mitad del campeonato a causa de una lesión en el hombro. Su presencia es fundamental para las aspiraciones del equipo, ya que es una pieza básica del juego interior. Su presencia garantiza rebote, intimidación y puntos. Además, es uno de los jugadores más fiables desde la línea de tiros libres en los momentos decisivos, como demostró en la liga local la temporada pasada al anotar los dos tiros decisivos que garantizaron el triunfo en la final.

Su temporada está siendo muy buena y, como siempre, ha ido de menos a más. En las últimas semanas ha iniciado un proceso de puesta a punto para llegar al Campeonato de Europa en las mejores condiciones posibles. “Estoy desgastando la Avenida Diagonal de Barcelona porque salgo a correr casi cada día. Junto al partido semanal y los entrenamientos, confío en alcanzar el mejor momento físico de la temporada la última semana de junio”.

“Estoy entrenando a conciencia para llegar en el mejor momento de forma a la última semana de junio”

De los primeros 33 partidos de la temporada, solo se ha perdido cuatro. Sus estadísticas son muy buenas. Tiene una media de 12,8 puntos por partido en los 25 minutos de media que juega y un 58% en tiros libres, pero este porcentaje se acerca al 70% si solo contabilizamos las últimas jornadas. Ha sido máximo anotador del equipo en 9 ocasiones y su récord de anotación en esta temporada es de 28 puntos en un partido jugado en abril. De hecho es el jugador que más puntos ha conseguido durante la campaña 17/18. Ha sobrepasado los 20 rebotes en varias ocasiones y su promedio de puntos por cuartos demuestra que destaca en el primer cuarto y, especialmente, en el último, cuando los partidos se ponen más tensos (97, 70, 79 y 125, respectivamente).

Promedia más de cinco canastas de dos puntos por partido y su único punto débil es que no lanza nunca de tres. “No tengo rango para tirar de tan lejos”, suele decir, pero en los entrenamientos, al igual que sucede con Diego Valdez, tiene puntería desde los siete metros. Que no se distraigan los rivales porque no hay duda que en poco tiempo se convertirá también en una temible amenaza exterior.

 

 

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